
¡Han demandado a Dios! ¡qué! ¡pero qué...!, mis ojos nublados por el sueño se quieren abrir y asimilar la noticia que mis oidos escuchan...¡Han puesto una demanda a Dios!, se escucha la voz incrédula del locutor de la radio, y yo...¡tratando de que mi cerebro capte bien!.
Por fin mis ojos se abren en esa madrugada y escucho la causa de la demanda: porque no ha impedido la guerra, porque permite que haya hambres, destrucciones, huérfanos y hambrientos, que haya violencia en contra de la mujer, contra los infantes, que vengan terremotos, tsunamis,etc, ¡ay!, no sé si pasar de la consternación del cual primero fui presa, ó proseguir en la risa que me dió al escuchar las causas de las demandas.
No sé qué pensar del demandante, pero una cosa sí, le tengo misericordia, mucha misericordia, porque siento que ha sido su ignorancia lo que le impulsó a llevar a cabo tal cosa.
Porque cualquiera que haya leído la Biblia, bueno, me desdigo, no todos los que leen la Biblia llegan al conocimiento de lo que es. ¡La misma Biblia lo dice! : "que el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios...", así que pienso que si leyera Santiago 4: 1,2 ¡no lo iba a entender tampoco!. Y quizá aquí en este punto que acabo de escribir, me estuviera leyendo alguien de X religión ó qué se yo, y dijera: "ya vé, se necesita que alguien les guíe, por eso la Biblia no la puede leer cualquiera", quiero refutar tal cosa, en la misma Biblia dice: "ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada...", entonces, ¡la solución es sencilla!. Sólo a aquellos que hemos rendido nuestra vida al Señor Jesucristo, que nuestro amado Salvador ha lavado nuestros pecados con su sangre, Él, nos ha dado la capacidad -y no se me tome como soberbia ésto- de entenderle plenamente, porque su Santo Espíritu que recibimos "El nos guiará a toda verdad", era por eso que convenía que nuestro Amado se fuera con el Padre y viniera el Consolador.
Así que ante el demandante, mi deber será, sin conocerle, orar por él, porque el Señor en su misericordia, tal cual lo hizo con nosotros, lo alcance a él y sepa que todo eso que él le achacó a Él, todo es causa del hombre. Pero sobre todo, que goce de su presencia y paz divina cada día aquí en la tierra, porque ya en su presencia, eso es algo que ya todos los que le amamos, anhelamos con impaciencia, y cantar el cántico nuevo. ¡Qué lindo será! ¡Amén; sí, ven, Señor Jesús.!
¡Cuánto nos amó y ama nuestro Dios!
Hay un canto que me gusta y dice así:
"Fué un milagro que al astro alumbró
y al mundo en su órbita lo instaló
más cuando me salvó y me redimió
¡MILAGROS FUE DE TODOS EL MEJOR!"





