No sabía cómo titular este post, porque al estar observando los juegos olímpicos, y en especial a las gimnastas con sus ejercicios en el piso, me recordé, los juegos olímpicos de hace 8 años.Estaba con mi hija menor, viendo a las gimnastas, cuando de repente se soltó a llorar. La verdad es que me asombré ante ese llanto tan desconsolado que salía de ella. No comprendía que estaba pasando, y la abracé y la dejé que llorara en mis brazos, hasta que me dijo entre sollozos: "mamá, ¿verdad que yo tuve la posibilidad de poder haber ido si hubiese seguido?, ¡perdí la oportunidad! ¡no hice todo mi esfuerzo!... ¡y entonces comprendí!.
Cuando sucedía este suceso que relato, ella tenía 13 años, y cuando ella tenía 7 años, no recuerdo bien, quiso entrar a gimnasia olímpica. Su papi estuvo de acuerdo, y además, algunas de las pacientitas de mi esposo, asistían a esa escuela de gimnasia.
La llevé ahí, con una maestra francesa que daba clases en la Escuela de Física de la Universidad Veracruzana, aclaro que la maestra sólo utilizaba los espacios que la UV le prestaba, y llevé a mi niña con ella. La examinó físicamente, me hizo algunas preguntas referente a su salud y le puso a que hiciera algunas piruetas, y me dijo que la iba a aceptar, aunque estaba ligeramente grandecita de edad pero que por el momento si reunía los requisitos, bla,bla,bla.
Y la hija, ya aceptada, inició su entrenamiento completamente feliz. Muchas veces, yo sólo podía ir a dejarla a los entrenamientos porque tenía que continuar mis estudios de posgrado, así que mi otra hija, fue la encargada de estar con ella en los ensayos (abro un paréntesis para decir que eso parecía una tertulia, o romería, o club, o no sé cómo decir, porque todas las mamás de las chiquitinas que asistían a entrenarse, se reunían ahí y platicaban, tejían, chismeaban, etc,etc, en otras palabras: ¡componían el mundo!, ja,ja,ja,). En lo personal, me daba algo de tristeza no poder estar con mi hija y observar sus adelantos, pero algunas de las mamás que sí iban y que eran pacientes de mi esposo, se encargaban de decirnos "santo y seña" (o sea: ¡todo!, je,je.).
Pues sí, a los tres meses me llamaron -vía la hija que iba con ella- para que le comprara todos los aditamentos del equipo porque había progresado de una manera tremenda que había sorprendido a todo mundo (las pacientes corrían con mi esposo para decírselo). La maestra la quería mandar a concursar ya a los eventos que tenían. Una de las pacientes, estaba super admirada y me dijo: "pero si mi hija la tengo desde hace más de dos años y apenas la van a mandar, es que su niña lo hace super bien". Bueno, los gastos de $$$$ para comprar todo, ¡uf!, fue...¡un ojo de la cara! como decimos por acá, porque la maestra, mandaba a traer todas las cosas de su propia patria (Francia), así que todo era muy caro, pero en fin, los hijos eran pequeños, el dinero alcanzaba ¡y todavía alcanza!, pero...bueno, ese será otro post, je,je, creo que le llamaré: "¿Qué es lo necesario?"
Al observar ahora a las gimnasta y ver a mi hija, me digo: "probablemente sí hubiese llegado", porque físicamente reúne los requisitos. Es pequeña de complexión, delgadita, muy flexible, ¿ya vieron a las chinas?, pero yo le dije cuando ella estaba sollozando y añorando lo que había dejado y cambiado ¡por la natación! : "Dios lo sabe todo, y siempre nos da una oportunidad cuando nos negamos a hacer algo en lo cual él ve que sí podemos, claro que ahorita, ya es muy tarde, pero que esto te sirva de lección para el tiempo que tienes adelante, pero recuerda hija, que todo lo que decidamos y hagamos ahora, cambia nuestro futuro y algunas cosas jamás tendrán remedio, asi que piensa bien lo que quieres en un futuro, al escoger tu carrera, pero sobre todo, siempre pide la dirección de Dios". Lo que yo quería era que aprendiera, que las cosas que decidimos hacer o no hacer, siempre van a afectar nuestro futuro, así que yo quería que ella tomara eso, no como algo para quedarse lamentando, sino que le sirviera para que pensara y más que ya era una adolescente, tenía que fijarse muy bien en lo que iba a hacer ¡y no dejarlo!, en especial las cosas del Señor ¡y al Señor mismo!".
Quisiera decirles que aprendió la lección, ¡pero no!. Después entró a clases de violín y un tiempo después, dejó sus clases ¡ay! ¡más dinero gastado inútilmente!.
Pero a Dios gracias, al entrar a la universidad, ha persisitido, ¡uf! ¡qué alivio! porque el papi ya le había dicho: "una materia reprobada, ¡y te saco!, ¡uy!, entendí perfectamente a mi esposo porque como es una carrera que no hay en la universidad del gobierno, de manera particular sale ¡un ojo de la cara! ¡wow!.
¡Ups!, lo siento, he olvidado decir que estudia Diseño de Modas. La escuela de Diseño a la que ingresó en el Puerto de Veracruz, está reconocida a nivel nacional junto con otras cuatro escuelas en el país y ¡todas son particulares!. Pero ella ha seguido adelante y contra todo pronóstico -mi hija tiene Discalculia ó sea, dislexia para las matemáticas- y este 18 de agosto iniciará el séptimo semestre (son 8 semestres), parece que por fin ha madurado y va alcanzando lo que verdaderamente quiere.
Abro un paréntesis para platicarles que cuando ya hace casi dos años, cuando México vivía un periodo muy difícil por el que sería Presidente de nuestro país, se perfilaba López Obrador (AMLO), muy amigo de Chávez ¡ay! y todas las muchachitas de la Gestalt -la universidad de Diseño en la que está mi hija- todas temblaban por el temor, (mi hija incluída entre ellas), porque ya AMLO había dicho, emulando a Chávez de Venezuela, todo lo que iba a quitar en caso de ser Presidente de México, y ¡obviamente! estaban en el "ojo" todas las "fresitas" de las diseñadoras, ja,ja,ja.
¿Cuándo se ha visto que se busquen a diseñadoras para crear los uniformes de los países comunistas?, ja,ja,ja, ¡ay!, me río por la incongruencia, pero creo que mi familia es una incongruencia también, je,je, porque no somos ningunos "fresitas", ja,ja,ja, ni tampoco estamos sin dinero. Queremos que nuestros hijos estén ubicados en ese aspecto, pero eso, será otro post, je,je. ¡y cierro el paréntesis!.
Me pongo a pensar, cuántas veces somos así ante Dios -pensando en la actitud de mi hija que relataba en el inicio-.
El Señor nos manda hacer cosas para las cuales Él sabe que sí podemos, nunca nos mandará a hacer algo que no podamos, y nosotros reaccionamos igual que mi muchachita, ¡sigh!(suspiro), no la critico, no la juzgo, porque muchísimas veces, Dios me ha tenido que tomar en sus brazos y consolarme y decirme que me ama y decirme que puedo seguir, que tengo todavía oportunidad de salir adelante. Es más, muchas veces, yo misma le he pedido la oportunidad, porque me he dado cuenta que no lo he hecho bien ¡sigh!(suspiro). Es increíble de todas las cosas de las que nos hemos de dar cuenta cuando estemos con él, no de en balde, dice la Biblia a través del apóstol Pablo, que cuando somos niños, hablamos como niños...pero un día conoceremos como fuimos conocidos. ¡Hay que prepararse para ese día!, como digo yo: "ir preparando nuestra veliz o maleta o equipaje", pero ¿qué voy a llevarle?.
¿No es acaso maravilloso nuestro Dios? ¡que nos da siempre una segunda oportunidad!, volvernos a levantar y seguir adelante, porque Él lo sabe todo.
Maravilloso nuestro Amado Padre, rico en amor y misericordia para nosotros sus hijos miedosos. Siempre nos da un empujoncito para seguir caminando, y un día llegar a la estatura de la plenitud de Cristo.
Y hablando de Juegos Olímpicos, en la Biblia dice:
"¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis." 1 Corintios 9:24
Que todos obtengamos ¡LA MEDALLA DE ORO!
Saludos desde México.




