mi hija Ana Isabel, yo la dejaba olvidada. Ellas (Ana y Raquel) me dicen que fueron varias veces y yo me defiendo valientemente diciendo ¡que sólo fueron dos!, ja,ja,ja.Gracias a Dios, mi hermosa Ana no guarda ningún trauma ni resquemor de esos episodios tan pocos agradables para ellas, que en su momento causaron llanto de parte de Ana especialmente, porque sí es verdad que en una ocasión las olvidé en la escuela, pero los limpiacoches que ya las conocían, las consolaban diciendo que pronto iríamos por ellas, hasta que...¡tatatán! la despistada mami aparecía. ¡Ups!
Y recuerdo la ocasión, que en el vorágin de asistir a dos escuelas diferentes a recoger niños a la misma hora, al entrar al kinder de Ana Isabel, a la maestra se le ocurre ponerse a darme instrucciones sobre algunas cosas que había que traer al día siguiente y yo, después de recibir todo ésto, salgo a la carrera, cargando a la más pequeña, y al llegar al auto y meter las llaves en la puerta del automóvil, me digo: "Siento que algo se me olvida, ¡ups!, ¿qué será?. ¡Ay!, ¡se me olvida mi hija!" y regreso más rápido que "Flash" y atravesando los salones, (ya había corrido la noticia de que había olvidado a mi hija ¡sigh!) sin importarme nada, llego hasta el salón de mi hija. Yo toda jadeante y sudorosa por la carrera y una bebé de dos años cargando en un canguro, encuentro a la niñera tratando de consolar a mi hija que lloraba a todo pulmón por su mami que la había olvidado. ¡Sigh!(suspiro)
Pobre hija. Por mucho tiempo me hacía y volvía hacer esta pregunta: ¿porqué me dejaste? La respuesta siempre fue la misma. Incluso cuando me envió ésto, puso: "pero no me vayas a olvidar ¿eh?".
Junto con su hermana, ahora ambas se ríen por las situaciones en que esta despistada mami con tantas cosas y presiones encima, vivía de manera desbordada y que ellos disfrutaban. En especial cuando paseábamos en el automóvil y se me olvidaba disminuir un poquito la velocidad y los "topes" (en México) o "túmulos" (en Guatemala) me los pasaba sin darme cuenta ¡sigh! y ellos felices gritaban: ¡yújuuuu!. Sentían que los había llevado a una especie de montaña rusa o qué se yo. ¡Vaya que sí lo disfrutaban! Aunque ustedes ¡y yo! no lo creamos. Lo que ellos saben ahora, y es que ¡NO LOS VEÍA!, je,je, pero en esos momentos, era la mami encargada de darles diversión, ¡pobre autito!
Pero todo le soportaban a esta despistada mami, porque ella se encargaba de darles momentos felices que ellos no se esperaban después de pasar cierto número de horas en la escuela, les tenía de sorpresa un chapuzón en la playa, o una vuelta al parque en donde se podían dar una vuelta en el trenecito o andar en bicicleta, o una ida al zoológico aunque pequeño, pero estaba ahí para pasar un buen tiempo de solaz y así, ellos sabían, que al llegar la mami, había diversión.
Claro que cuando vieron esta foto en el internet, ja,ja,ja,ja, se dieron una divertida recordando viejos tiempos.
Agradezco al Señor por las vidas de mis hijos, por que Dios me los haya concedido. Porque todavía me puedo divertir con ellos. Tenemos mucho por platicar. Muchos recuerdos guardados y atesorados en el corazón, tanto de ellos como mío. ¡He disfrutado inmensamente a mis hijos! Dios me ha concedido el gozo de saber que son sus hijos, así tengo la seguridad, de que por cualquier situación, ya no los pudiese ver acá sobre esta tierra, nos veremos en la patria celestial.
Yo les comento a ellos, que los momentos en que me estresé, fue cuando celebraban el "Día de las madres". ¡Ay! un verdadero martirio, porque tenía que estar en tres lugares a la vez. Mi hijo Alex, siempre me concedía el no asistir con él, excepto cuando salió de sexto año de la escuela primaria. Recuerdo que me dijo: "mami, nunca me ha importado el que no vayas a verme, porque sé que tienes que correr mucho por nosotros, y yo prefiero que estés con mis hermanas, pero este es mi último año y voy a recitar, así que ahora sí quisiera que estuvieras para poder verme." Y yo le dije: "sí mi amor, ahí estaré" Así que ese día, les dije a las niñas, sólo estaré un ratito con ustedes y me voy con su hermanito y ellas me pidieron que hablara con sus maestras para que pudieran estar ellas también con su hermano. ¡Todo arreglado! ¡Y a correr se ha dicho! Para muchos, yo era "taxista", je,je, por la forma en que zigzageaba entre los automóviles para poder avanzar. Cuando llegué, miré a mi hijo que estaba cantando con su grupo, pero que miraba entre la gente para ver si me veía, y yo como desesperada, empecé a pegar de brincos para que él me viera. La altura no es uno de mi fuertes, je,je. Así que preferí ir hacia delante, entre pequeños empujoncitos y algunos "con permiso" y ¡llegué! y mi hijo al verme, su cara se le iluminó.
Se imaginarán a esta mami, haciendo señas de "hola, hijo" con las manos, que ya no era tan necesario, pero era tal mi gusto por haber llegado y que mi hijo me hubiese visto cumplir mi promesa.
Atrás de mí, fueron apareciendo las caritas de las hijas, y la sonrisa de mi hijo se distendió más.
Lindos recuerdos que guardo en mi corazón y que comparto con ustedes. Si esto sirve para rejuvenecer, ¡soy una chiquilla!, ja,ja,ja.
Ustedes se han de preguntar: ¿y el papi?, pues...¡trabajando! Y como dice un dicho acá: "trabajando como negro para vivir como blanco", PERO, yo digo: "trabajando como negro para mantener a su blanca", ja,ja,ja. La gente se ríe, porque precisamente ¡ese no es mi color!, ja,ja,ja.
Gracias por compartir estas odiseas conmigo. Por todo ésto...¡los quiero mucho!
Quiero aclarar, que el accidente automovilístico que tuve, nada tuvo que ver con mi manera de manejar, porque dentro de todo, nunca he sido alocada para hacerlo ¡aunque usted no lo crea! Eso...¡es otro rollo!, ja,ja,ja,ja.



