domingo, 17 de mayo de 2015

Kilo a kilo

Mirando un programa de TV que se llama "Kilo a kilo" observaba a la dama que estaba excesivamente pasada de peso y veía todo lo que le había rodeado de niña a esa mujer y cómo poco a poco, su mundo se fue fragmentando dejando en ella todos esos kilos de más. Pensaba...¿hasta dónde podemos dejar que las circunstancias nos conduzcan a tal grado, venciéndonos y provocando ese resultado en nuestra vida? No se trata de criticar, porque es bueno ser empático o como decimos por acá por México: "ponernos en los zapatos del otro".
Razonaba en las circunstancias que le había tocado vivir a esta muchacha  -tiene 28 años-  y me imaginaba cómo hubiese sido mi vida si mi padre, en lugar de haber sido ese papi tan hermoso que tuve, ¿hubiera sido un hombre que por causa de sus propios vicios hubiera terminado en la cárcel, dejando a mi madre sola y desamparada?  ¡Wow!  Cuando uno es niño, no se puede comprender nada. Si es que sólo somos pequeñitos, buscamos alguien que nos ame y nos proteja. Si estamos ya en grado primario  - de 7 a 11 años aproximadamente-  anhelamos sentirnos amados, protegidos y útiles y está de más decir cuando estamos en la adolescencia. Todos tenemos diferentes maneras de reaccionar ante esas circunstancias adversas, y en el caso de esta chica, su reacción para contrarrestar el medio ambiente en donde vivía, ¡fue comer!  He observado esta reacción en mucha gente. De hecho, mi mamá, cuando estaba nerviosa y/o  ansiosa, dormía mucho y comía mucho, ¡pobre mami! y mi hijo heredó esta misma situación. Cuando yo estuve sin poder hacer nada debido al traumatismo craneoencefálico que sufrí, recordaba a mi hijo de cierta configuración física, pero al pasar el tiempo, cuando por fin yo ya podía incluso mantener una conversación ligera, mi hijo  -recuerdo perfectamente esto-  tocó a la puerta de la recámara y entró y al verme platicando con su papi,  se tiró a la cama y abrazó mis piernas y todo un diluvio de lágrimas saltaron por sus ojos. Recuerdo lo conmovida que estaba yo al verle en tal estado, pero tanto mi esposo como yo, le dejamos llorar abrazado a mis piernas, después, le llamé para abrazarlo, besarlo y consolarlo (no podía moverme mucho) y fue cuando lo vi plenamente y automáticamente dije: "¿qué te pasó, hijo? ¿quién te puso así?" Mi esposo con sus dedos me pidió que guardara silencio y me dediqué sólo a abrazarlo y consolarlo, sabiendo que mi esposo después me iba a dar la explicación de tal cambio físico en mi niño.
Después de que mi hijo estaba consolado y habló "hasta por los codos" conmigo, ji,ji, su papi le mandó a realizar cierto mandado, viendo que dentro de mí, aunque tenía el gusto de poder platicar con mi hijo, se encontraba la incertidumbre de saber más acerca de ese cambio. Y el niño se fue, y mi esposo me dijo, que cuando yo había estado muy mal, mi mami fue la encargada de ver por nuestros hijos, y mi niño, (al igual que mi esposo y mi mami, etc, que estaban ante la perspectiva que ver las consecuencias con las que "posiblemente" quedara), eso había aumentado su apetito de mi hijo, y la abuelita, le daba y le daba de comer, queriendo satisfacer el vacío que notaba en su nieto. ¡Ay!  ¿Resultado? ¡Mi niño obeso! 
Vuelvo a recordar a esta chica de la TV,  y sigo mirando en la pantalla, que muere su mamá y su papá en la cárcel no soporta tal pérdida y se suicida, ¡más ay! ¡Pobre chica! Cuántos golpes de la vida!  Sé que algunos sí se levantan de estas situaciones, e incluso hasta llegan a ser "motivadores" para otros, o venden sus experiencias redactadas en algún libro o plasmadas en alguna película, pero no todos tenemos esta capacidad de salir adelante de esta manera. A esta mujer, la obesidad la "bloqueó"  y era por eso que en esa ocasión, Chris Powell (creo que así se llama) le ofrece la ocasión para tenderle la mano y sacarla adelante.
¿Mi hijo? No es "varita de nardo" (en los tiempos que mi mami era niña, habia una canción que así se denominaba: "Varita de Nardo" y elogiaba a la chica bella, dulce y delgadita que la comparaba con la vara del nardo, preciosa flor olorosa, cuyo perfume es de mucho valor) Continúo... mi hijo "per se" es de buena masa muscular (algo que anhelan muchos varones y por esta causa ingieren ciertos medicamentos) pero ese episodio en su vida, le causó muchos estragos en su valía. Buen trabajo me quedó después del accidente para poder levantar su autoestima. Por la Gracia de Dios que le alcanzó, ahora es un varón de Dios, contento con servir al Rey de reyes, todavía sigue gordito, pero él no desiste en la lucha de poder mantener el peso. Recuerden que todos tenemos un número de células grasas, que con el tiempo las "rellenamos" ji,ji, además de que también todos al nacer, traemos cierta complexión. Mi hijo, su complexión es robusta, al grado de que cuando estuvo en la preparatoria, pudo llevar a cabo su sueño que tenía desde que contaba con 2 años y aquí abro un paréntesis para decirles que todos en la familia nos hemos preguntado: ¿de dónde tomó él tal gusto? ¿quién se lo dijo? Sólo fue una vez que vio en la televisión un juego de futbol americano y quedó prendado de tal juego. Yo digo de broma, que la cigüeña que lo llevaba para USA, se cansó y lo dejó mejor aquí en Veracruz, ja,ja,ja,ja, sólo así se explica uno de sus muchos "gustos gringos" que tiene y como de pequeño era rubio, todo mundo pensaba que no era de aquí, es más, el idioma inglés se le facilitó a la hora de la pronunciación. La maestra de inglés que tenía desde que era un niño, me decía que mejor le pedía al hijo que hablara en inglés, porque no le entendía su español!, ja,ja,ja,ja)  Cierro este paréntesis para seguir y decir, que él siempre soñó con jugar futbol americano y fue en sus años de preparatoria que participó en un equipo. Lo pusieron como "Defensa". Él pesaba 90 kilos y era talla 44  ¡wow!  mi pobre hijo, (todo un "oinc,oinc" con todo el cariño que le tengo y el respeto que se merece por ser tan excelente hijo y buen siervo de Dios)  después de 6 meses de arduos entrenamientos, él seguía pesando 90 kilos pero era ¡talla 36!  ¡Más wow! ¡bajó 4 tallas! Lo felicité, porque le dije que había perdido sólo grasa, pero su masa muscular estaba intacta, y como hubiese dicho un primo del rancho: "¡pura carne maciza!", ja,ja,ja,ja,ja.
Eso de dejar de comer, no es correcto; lo primero que hace todo mundo cuando quiere bajar de peso es ¡dejar de comer! ¡ayayayay! ¡mala cosa! Como mi esposo le dice a sus pacientes: "hay que saber comer", y bueno, yo ante mi escasa movilidad por circunstancias que no voy a tocar  ahorita, pues sí necesito disminuír la ingesta calórica y ahí vamos, "pian-pianito" Nada que desespere, pero si muy motivada por no querer terminar como punto final en silla de ruedas, que al final así va a ser, pero, mientras esté en mí, seguiré luchando y haciendo todo lo que Dios ha puesto a mi alcance para que se regeneren mis cartílagos. Si Dios ha permitido que a través de la homeopatía, algunos pacientes de mi esposo, hayan alcanzado esa gracia y estén caminando, yo esperaré pacientemente en mi Señor, que si así le place, yo recupere mis meniscos (los cuales, por así decir, me quedan sólo "girones")  y vuelva de nuevo a caminar sin problemas.
"Porque en ti, oh Jehová, he esperado;
Tú responderás, Jehová Dios mío.    Sal. 38:15

martes, 12 de mayo de 2015

¡Otros trabajos!

Regreso como ya me he prometido hacerlo porque ante el empuje de los años : Ya no veo bien, ya no escucho bien y ahora...¡ya no puedo caminar bien! Ja,ja,ja,ja,ja. Cuando hace algunos días yo lo escribía, mal que bien, lo podía hacer (me refiero al caminar), pero el jueves de la semana que acaba de pasar, como todos los días, amaneció y al levantarme...¡zaz! la pierna "buena" no me sostuvo y fue la "mala" la que me tuvo que sostener para no caer al suelo. ¡Qué tristeza tan grande me embargó, y no nada más por aquello que lo único bueno que tenía, ya había perdido su vigor, ¡sino por el dolor tan grande que tuve! y pensé: ¿qué hacer ante una situación así? Pues primero, después de derramar algunas lágrimas  -porque el dolor no era para menos-  consultar con mi médico de cabecera (mi esposo) y me mandó a reposo; y el calor que había...¡ay! ¡todo lo magnificaba! Así que mi esposo me dijo que subiera a la recámara para estar en el aire acondicionado y aquí quiero abrir un paréntesis para decirles, que aunque tenemos una Nucleoeléctrica muy cerca de nosotros (¡qué tristeza!)  y muchos ríos en nuestro estado y por lo tanto, agua abundante, la luz nos sale carísima, que ante este suceso de calores tremendos, toda la "gallera" (así le decía mi mamá a la gente de un mismo lugar) se alborotó, pidiendo que nos descendieran las tarifas eléctricas a la CFE (Compañía Federal de Electricidad), tal como lo hacen con los estados del norte. Pues cierro el paréntesis y continúo diciendo que mi esposo me mandó a la recámara, para que yo estuviera más tranquila y a la vez los dolores se me calmaran (aparte de que me había dado medicina para el dolor) y aquí estoy, después de haberme llevado  -pasado 3 días-  a sacarme radiografías de ambas rodillas y resulta que casi no tengo ya meniscos  -los "colchoncitos" que hay entre los dos huesos que forman la rodilla-  así que eso equivale a un chocar entre "fierro y fierro" en caso de ser yo auto, ji,ji,ji. y el día de mañana, voy con un Traumatólogo de rodilla, esperaré a lo que me diga, que más o menos puedo predecir el diagnóstico de que es por Genética la pérdida que tengo, porque:  1.- Nunca de niña fui melindrosa y siempre tomé leche (cuando mi mamá fue maestra rural, los papás de sus alumnos, le traían leche de sus vacas y luego nos invitaban a donde tenían sus "ordeñas" y ahí nos preparaban unos "ponches" riquísimos, ¡hmmmm!  2.- Gracias a Dios, siempre tuve unos padres que procuraban que comiéramos bien, a más de que la situación financiera daba para que nos dieran de comer y bien, ¡Gracias a Dios! ¡No puedo quejarme! 3.- Me tocó la época en que podía uno jugar, saltar, correr, etc, etc, así que no estuve sentada viendo TV, salvo algunos programas de caricaturas como "Porcky pig" "Bugs Bunny" "El Llanero Solitario" y alguno programas de "espantos" como "Rumbo a lo Desconocido" (que ahora veo y me río de lo que para nosotros  -mis dos hermanos y yo-  lo considerábamos: "espelunante", ja,ja,ja,ja,ja) 4.- Cuando joven preparatoriana, me encantó practicar, bueno, en eso me puso la maestra de Educación Física que estaba a cargo de nuestro grupo: "Carrera de Velocidad o de 100 m."  Me fascinaba correr, me encantaba el viento que me daba sobre mi cara al correr en los cien metros de velocidad.  5.- Siendo estudiante universitaria, caminaba mucho (para ahorrarme el dinero de los autobuses, ja,ja,ja,ja)  así que, este desgaste o pérdida no la tengo por no haber tenido buena ingesta de calcio u otra vitamina o mineral, ni tampoco por falta de ejercicio físico; siempre tuve el peso ideal (¡Wow! ¡ahora lo aprecio y agradezco a Dios tal privilegio, pero nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde!, ja,ja,ja,ja,ja) Ni tampoco tuve la ingesta de café (ya ven que la cafeína compite mucho con el calcio) porque fue hasta la edad de casi 40 años, que empecé a ingerir café haciéndome una "seguidora del café", aunque todavía soy "seguidora" de la leche y ¡del café también!, pero cada uno tiene su tiempo en mi vida. Por ejemplo: Por la mañana, me encanta tomar mi desayuno con una taza de café calientito, ¡hmmmmm! y luego tomo otra taza por la tarde, a la "hora del cafecito" ji,ji. pero si a media mañana, tengo galletas, me encanta tomarlas con leche, bien remojaditas, ¡hmmmmm! ¡qué ricura!  No creo que esas dos tazas de café diarias me hayan provocado a tal grado la pérdida de mis meniscos, pero ya veré qué me dice el Traumatólogo, así que la única vía que queda y que es muy cierta: "la herencia" ¡Ojalá fuera de dinero! ja,ja,ja,ja,ja,ja.  :D
Ya les estaré informando. Qué de cosas salen cuando uno es "viejito", ja,ja,ja,ja,ja. 
Y pensando sobre esto, cavilaba y me ponía delante de mi Señor y Salvador y le decía: "ya no puedo casi caminar, mucho menos correr o saltar, por lo tanto, si alguna vez quisiera regresar a la clase de Párvulos, nunca más lo podré hacer"
(esto me dio mucha tristeza porque adoro a los niños y siento que tengo mucho que enseñarles) pero quien escribe nuestra vida es el Todopoderoso y Él es el que ¡manda y se hace! así que si a Él le parece que debo regresar o estar algunas clases con ellos, ¡la ocasión se presentará! y espero no desaprovecharla. Así que sigo en el pensamiento: ¿qué podré hacer para el Señor ahora que me encuentro así? y pues se me presentó la ocasión de aconsejar por WhatsApp y gracias a Dios que hubo fruto para alabanza de su Gloria. Lo único que se necesita es ponerse delante del Señor y decirle como dice el canto: "Yo quiero ser, Señor amante, como el barro en manos del Alfarero. Toma mi vida y hazla de nuevo, ¡yo quiero ser un vaso nuevo! y yo pienso que aquí, más que ser vaso nuevo, ser un vaso para que se manifieste en todo lugar el olor de su conocimiento. 
Además de que podemos orar, ¡eso sí que es un buen ministerio!
Y como diría mi querido Renton: ¡Chuiquitos gordos! y hasta el próximo post.

viernes, 1 de mayo de 2015

Continúo...

La vez pasada estaba platicando de mi generación y estoy viendo nuevas generaciones, que la verdad es triste observar lo lejos que han crecido de Dios, pero eso se debe a que nosotros los adultos (me refiero a los de las diferentes congregaciones que conozco, especialmente a sus padres, no les han instruídos en las cosas de Dios, de hecho, piensan, que con llevarlos a la iglesia, automáticamente ellos sabrán todo y en la iglesia ellos aprenderán a contrarrestar al enemigo de todo cristiano y la verdad es que esto no es cierto!!!!
No hay como los padres para guiar a los hijos, enseñarles a amar a Dios con todas sus fuerzas, su alma y con todo su ser, pero el problema radica en que los padres no son ejemplos fiables, ni siguen a Dios. Viendo la historia de Caleb y la crisis a la que él se enfrentó, nos dimos cuenta que la crisis en la época de Caleb fue: "ser de los pocos", De los pocos que dijo: "sí se puede" (junto con Josué) y también, ambos, ser de los pocos que dijeron: "no se puede" y ¡zaz! la derrota
. Todo eso lo encuentran en Nm. 14 si lo quieren leer (es parte de nuestras lecciones dominicales) y ¿Cuál fue su Victoria? Fue Perfecto en pos de Jehová; Cumplió (Obediente) siguiendo a Jehová y siguió fielmente a Jehová. Así que debo de seguir adelante, cuidando las cosas que me van saliendo al momento y que me desaniman, y debo de seguir el ejemplo de Caleb, buscando la perfección, siendo fiel y obediente a su Palabra.
Y pasando a otras cosas, hoy en México, se celebró "El Día del Trabajo", aunque mi esposo sólo trabajó hasta la una de la tarde y después nos llevó a comer comida japonesa. Nos dio a elegir y después de dialogar, llegamos a la conclusión que queríamos comer la comida japonesa y después, quisimos comer crepas; cada quien la pidió con los ingredientes que quiso. Yo la elegí de queso crema con crema de avellana, ¡hmmmmm! me encantan. ¡Ay! por eso estoy como estoy. Cada vez que digo: "mañana voy a reducir la ingesta de lo que como"...aparece un festejo u ocasión especial. ¡Uf! ¡no me había dado cuenta cuán fiesteros somos los mexicanos!, je,je, pues sí, entonces...¡a comer!  Ji,ji. Mamma mía, ahora sí empiezo mañana, ja,ja,ja,ja,ja,ja, :D
Y como estoy escribiendo sólo tonteras, mejor así dejo este post y hasta el próximo!!!!!
En la foto, estoy delante de la iglesia para que me cantaran: "Feliz cumpleaños" cuando cumplí los 60 años, y los que me acompañan, son también los que cumplieron esa semana al igual que yo. La chica fue mi primera alumna de mandolina. Entre ambas hemos podido mantener un cariño de amigas y el muchachito, es el sobrino de una hermana que va a la congregación, pero que su nombre es raro y no quiero ponerlo para no equivocarme, ji,ji. No quiero poner que yo soy la de azul, porque es por lógica que alguien que tiene 60 años, no puede ser la de vestido claro, ja,ja,ja,ja,ja,  :D

jueves, 30 de abril de 2015

¿En dónde están?

Pues quizá todavía no les suceda lo que acabo de escribir como título en este post: ¿En dónde están? y me estoy refiriendo a personas y...¡personas de mi generación! mis con contemporáneas. Por lo general, todos nos movemos en un círculo de personas determinado; en el caso mío, mi círculo principal es la congregación a la que asisto. Ha pasado el tiempo en que tenía, no sólo el de la congregación a la que asistía, sino mi propio vecindario o barrio, también el grupo de las escuelas a las que iban mis hijos, etc. Por lo general soy sociable y no puedo permanecer junto a una persona o varias personas sin hacer plática con ellas y llegó el momento en mi vida en que ya no quería conocer más gente, porque me hablaban ¡y no me acordaba de que círculo eran! ¡Mamma mía! PERO AHORA...bueno, he perdido muchos círculo por situaciones obvias, como por ejemplo: ¡el de las escuelas! Y esto es natural, porque ya tiene sus años que mis hijos no van a la escuela, ni yo tampoco y nietos no tengo, así que ese círculo se ha cerrado (eso digo yo ahorita). Sólo cuento en estos momentos con el de la congregación, con el de mis vecinos e incluso tengo uno nuevo: ¡El de las cerillitas de los supermercados! Ja,ja,ja,ja,ja.  :D
Bueno, platicaré del que nació el título de este post. Y me refiero al de mi congregación.
Comentaba ayer,  -cuando estábamos ensayando unos cantos-  con una de las hermanitas, que es contemporánea mía, acerca de que observara que las de nuestra generación no están; quedan muy pocas. Ninguna  -que yo recuerde-  ha muerto, sino que simplemente, han dejado de asistir. Algunas porque, como dicen por acá: "se las ha ganado el mundo" (yéndose como decía el apóstol Pablo de Demas) o por causa de no tener bien fundamentada su fe, se han ido a sectas, ¡ayayayayay!  Otras, por causa de enfermedades simplemente se han dejado vencer y no luchan más y quiero abrir aquí un paréntesis para decirles, que muchísimas veces he tenido ganas de no más levantarme más, atosigada por el dolor, pero es el Señor el que hace que la medicina surta su efecto  y aunque no quite por completo los dolores, si los disminuye y además, el leer la Biblia, lo anima a uno, y quiero compartirles algo que descubrí en 1 Tesalonicenses 2: 13 y señalo la parte que quiero del texto: "...la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes."  Y aunque no sé griego, en un determinado tiempo de mi vida, me puse a estudiarlo de manera autodidáctica y bueno, descubrí tantísimas cosas maravillosas con respecto a la Biblia, pues sí, sigo... la palabra "actúa", pasada al español quiere decir: "genera energía" o sea que lo que les escribí arriba diría así: "...la palabra de Dios, la cual genera energía en vosotros los creyentes."  ¿Acaso no es maravilloso esto?  ¡A mí me ha sucedido! que luego me siento toda desanimada y leo la Biblia y...¡zaz! ¡me vuelvo a sentir como cargada de energía! Claro que cuando miré esto dije: ¡Es cierto!, ¡a mí me ha sucedido!  Así que ya saben, de rapidito, voy con las hermanas a platicarles mi descubrimiento!!!!  (es que me tocaba justamente dar una clase con ellas)  así que, tal como lo he descubierto, cuando se sientan desanimados...¡lean la Biblia! Cuando les falte la energía corporal o anímica...¡lean la Biblia!
Bueno, seguiré en lo que iba de que ya mis contemporáneas, a algunas las veo de vez en cuando, porque precisamente les falta esto que acabo de escribir, ji,ji.  También observando a mi propia generación, veo que a un buen número de ellas, les falta una familia, o no tienen el apoyo de su núcleo familiar y aquí me refiero a esposo y/o hijos, y esto es un privilegio que Dios me ha concedido y por lo tanto, ¡si mucho se me ha dado, de mucho debo dar! pero también sobre esto hay mucho que sembrar y trabajar y salir adelante, porque desde que se es joven, hay que sembrar, por ejemplo con el carácter. Observo que algunas de mis contemporáneas son enojonas, o se les dice algo y todo te lo "voltean de otra manera" ¡ay! o se molestan por la más mínima contrariedad y/o tienes que estar al 100% con ellas en todo  ¡Uy!  y esto he observado que también lo hacen con sus hijos o esposo y bueno, después de mucho tiempo de convivir con alguien así, pues ya después no quiere seguir nadie junto a ellas, ¡ayayayay! Tampoco esto es pretexto para que los hijos o esposo las dejen de lado, no estoy dándoles motivos ni a un lado ni a otro, sólo que es algo que pienso y comparto con mi esposo, porque esto de la convivencia, hay que sembrarlo, regarlo y cuidar de muchas cosas. Agradezco a muchas de mis amiguitas que me han sabido sobrellevar, porque de repente me tomó la costumbre de estar platicando de mis ayes,  ¡pobres!  desde este blog, mi agradecimiento para ellas que supieron sobre llevarme y aguantarme, ja,ja,ja,ja,  :D  Y para mis queridos hermanitos como Alí, muchas gracias por seguir animándome a regresar a escribir; él sabe que no soy la gran cosa haciéndolo (por cierto, tiene un libro que estoy esperando leer: "Portugal..." busquen en su blog de Tigrero. ¡Wow! Él sí sabe escribir! ) y con respecto a mí, por lo menos se pasa uno un buen rato, leyendo las "patoaventuras" de una viejita, ja,ja,ja,ja.  :D  Gracias, Alí.  Y por el cariño de mis hijos cibernéticos como Victor y Claudia, mi cariño para ellos desde este manantial y cuando me acuerdo, oro por:  mis amigas, Alí, Victor, Claudia y Renton mi inolvidable hermanito español.
Cierro por estos momentos, porque tengo que hacer muchas cosas, y una de ellas es: "Costillas de cerdo, cargadas y adobadas" ¡hmmmmm! además de otras cosas que tengo que realizar fuera de casa, así que regresaré con el mismo tema otro día y mientras, como dice Renton: ¡Chuiquitos gordos!!!! y hasta él próximo post, porque todavía faltan más círculos!!!! 

miércoles, 25 de marzo de 2015

Yupiiii! ¡Por fin llegué!

Por fin pude llegar, y no me refiero a lo que originalmente está marcando el título del post, sino a la entrada al manantial, ja,ja,ja,ja.  :D
¡Qué barbaridad! Siempre olvidaba preguntarle a mi hija  -mi asesora de computación-  para que me ayudara a entrar a mi manantial porque ya no podía, y hoy vino mi hijo postizo a cenar y le pedí ayuda, pero aunque ustedes no lo crean, él no hizo nada, sólo me guió al decirme: ponga su nombre, su contraseña, etc, y de repente...¡ZAZ! ahí estaba la oportunidad de poder escribir un nuevo post. La explicación me la dio él mismo y lo que sucedía es que yo estaba viendo mi blog como si fuera una visitante y no la dueña del manantial, ji,ji.
Pero aquí estoy después de un largo camino lleno de sinsabores, analgésicos, alegrías, caídas y levantadas anímicas y derrotas y victorias en Cristo.
Mucho esperé entrar a esta tercera edad. Jamás pensé que lo iba a hacer. Siempre me imaginé que mi vida iba a terminar a los 35 años  -no me pregunten el porqué de este pensamiento y sentimiento que estuvo en un ¡tris! de hacerse realidad hace 25 años-   pero quien manda y dispone y tiene el poder es Dios, así que a Él le plació que yo llegue hasta la tercera edad, pues diremos: ¡Bienvenida, tercera edad! Aquí en México tiene sus privilegios como el que le cobren a uno sólo la mitad del pasaje, llámese como se llame el medio de transporte: autobús urbano, foráneo, avión, Ferri; el único que no cobra es el "burro", sí, me refiero al animalito que hace: "ji-jáuuu, jí-jáuuuu", ja,ja,ja,ja,ja,  :D  que con toda esta mancha de urbanidad que va alcanzando a los diversos pueblos  -"ranchos" por acá les decimos-  ya los burros se están escaseando. La contaminación, la desforestación, la erosión y la desertificación, está cerca de que nos alcance, aunque quizá ya no lo vea yo, pero casi no veo burros, aunque gracias a Dios, vivo en un estado que está lleno de ríos, chiquitos y grandes, e incluso se les vende la energía eléctrica a otros países y a nosotros nos la dan carísima, como si tuviéramos que importarla, ¡ay! en fin, no me quiero meter en cosas de política, pero ya no tardamos en que ¡hasta el agua nos la quieran vender!!! ¡mamma mía! y nosotros que estamos acostumbrados a bañarnos todos los días y con bastante agua corriente, no con agua en una tina como cierto país que conozco pero no digo nada porque tampoco se trata de ofender a nadie, aunque ellos nos "ofendan" con el olorcito rancio estilo "aristocracia de Luis XV", ja,ja,ja,ja,ja,  :D Por esta causa, en lo que a mi corresponde, jamás he aceptado que ningún extranjero diga que somos "cochinos" los mexicanos, ¡mamma mía! Claro que ahora ya con la juventud perdida, puedo observar que quien hacía esos comentarios, eran personas ignorantes, pero tampoco se trata de eso este blog, que por lo que veo, debí de titularlo: "Divagando", je,je.
Y creo que le paro por hoy, porque ya se va mi hijo postizo y necesito que me ponga "algo" que ilustre o acompañe este escrito tan tontito, ja,ja,ja,ja,ja,  :D y me estoy refiriendo a una foto, dibujo, etc, pero habiendo ya recordado, podré regresar y ahora sí con más tiempo... ¡QUIERO REGRESAR!!!!! 
Y hasta el próximo post, y mientras tanto, como dice mi querido Renton: ¡Chuiquitos! 

viernes, 22 de agosto de 2014

Regresando!

Ya tiene algunos meses que no pasaba por aquí, y muchísimas veces sentí el deseo de parar en el manantial pero pensaba...¿qué escribiré?  tenía muchos temas y ninguno a la vez y esto sí que fue algo doloroso para mí, una persona siempre con algo para platicar, para compartir y pensé: ¿qué exactamente me está pasando? y empecé mi propia autorreflexión y pude llegar a algunas teorías.
La primera y en la que me dilaté más, fue en que estoy ya enfilada a vivir la última etapa de la vida. Casi estoy por entrar y esto me hizo tomar muchas decisiones y a la vez, combatir muchas cosas, la primera es el clásico dolor en las articulaciones, ¿podré decir todas?, no, de ninguna manera, pero si son muchas, es más, las principales en las rodillas, las muñecas, los hombros, la columna vertebral. ¿Qué he hecho? En un principio, llorar. Es fácil criticar y decir: "no hermana, tú no debes hacer eso", pero cuando el dolor toca a nuestra vida, en este caso, como una manifestación física, no es algo sencillo decir: "no me duele nada, puedo seguir adelante", porque esto no es cierto. Lo dirá mi boca, pero mi cuerpo se encarga de desmentir a lo que mi razón está volcando en palabras en mi boca.
No es cierto que " a todo se acostumbra uno, menos a no comer", ja,ja,ja,ja, ¡ayayayay! todos los que han pasado por estos dolores, sé que se unirán a mí y dirán: ¡nopis! ¡no se acostumbra uno! y bueno, empezó el calvario de los analgésicos que por lógica, trae otras consecuencias secundarias pero hay que buscar las menos agresivas al organismo ¡hasta eso, ay! pero a eso sí se vuelve uno "experto", ji, ji, porque va uno experimentando y buscando lo menos agresivo y favorable para nuestro propio organismo. Y bueno, después de haber pasado esta etapa, muy difícil por cierto, estoy plenamente conciente de que pronto entraré a la último inicio de mi última jornada de carrera. ¿ Los hice estar confusos con mis palabras?, perdón, pero la verdad es que necesitaba de nuevo empezar a escribir para ir recobrando mis palabras. A Dios gracias que no me ha quitado el buen humor y es algo que le agradezco. Por ejemplo: hoy vino a comer con nosotros uno de mis "hijos postizos", cuya madre falleció hace dos meses y ella era mi "amiguita del café", La extraño todavía, pero estoy aprendiendo lo que hace años escuchaba de boca de mis adultos ya ancianitos: que empieza ya uno a extrañar a muchas personas cuando empieza uno a ver que todos se van y uno va quedando solo poco a poquito. La única ventaja que observo de mi parte, es que no me he dejado morir en mi "antigüedad", ja,ja,ja, sino que he tratado de salir adelante (ups! me leí muy pedante. I´m so sorry! no fue esa mi intención.) No es fácil para todos los que nacimos el siglo pasado y aprendimos a manejar muchas de las tecnologías que hoy en día ya no necesitan tantos números y letras para poder tener acceso, el problema está en que aunque todo se ha facilitado, a veces me cuesta trabajar seguirle el paso a las "modernidades", ja,ja,ja,ja.  :D
Gracias a Dios, mi nuevo hijo postizo  -el que me refería párrafos antes-  es master en electrónica y me tiene una paciencia cuando le pregunto de estas cosas de la computadora. Es más, él es nuestro "médico" (si así se puede decir) de nuestras laptop´s. Pues sigo en el relato que interrumpí por hacer todas estas especificaciones... Vino mi nuevo hijo postizo y me ayudó a terminar de abrir una maleta que faltaba de revisar para dar por terminada el arreglo del triqui-room  (de: triqui= triquero, y room= cuarto en inglés. Creo que es necesario decir que acá en México, le decimos "triquero" a todas esas cosas que en realidad ya no tienen uso y según nosotros sí y las amontonamos) pues si mis queridos lectores que vengan a este manantial, mi nuevo hijo me ayudó a terminar de revisar lo último que me faltaba para dar por arreglado el triqui-room y que ahora se ha convertido en un maxi-vestidor. Estuvimos compartiendo juntos la comida, unas ricas maxi-albóndigas preparadas por mi hija la más pequeña (que ya tiene 27 años y que según ella, no quiere casarse, ji,ji) y como también compartió la mesa con nosotros nuestro yerno (que vino a pintarnos la entrada del garaje) pues pude compartirles el recuerdo agradable que tuvimos con esa maleta que acababa de desechar; creo que ya era necesario, ya le habían pasado 36 años por encima, y ya había hecho estrago el tiempo sobre ella. Y como esa maleta era mucho más grande que todos los comensales en cuestión de edad  -excepto mi esposo y yo-  pues compartimos las experiencias que vivimos con ella, cuando fuimos a la Luna de Miel, y también al Servicio Social. Fue un tiempo agradable entre risas y agradecimientos a mi hija por la rica comida preparada. Y después de eso...¡mi medicina para el dolor!, je,je,  pero ya no me causa esos estragos -hablando emocionalmente-  como antes. ¿Qué si me duele? ¡Vaya que sí duele!  Pero la segunda cosa que he hecho, es seguir el consejo del traumatólogo, e ir a hacer por un poco de tiempo  -unos 20 ó 30 minutos en bicicleta fija-  con una señora que tiene una especie de Gym en su casa, y es taaan linda, que incluso se tomó el tiempo para instalarme una rutina de ejercicios de calentamiento para mí. ¡Qué hermosa! porque cuando todas las demás están haciendo sus rutinas de ejercicios con ella, yo tengo mi propio espacio -que ella tiene en su casa-  con los aparatos que tiene para ejercicio, que sólo uso la bicicleta fija, tal cual me lo recomendó el médico (no puedo hacer otra cosa porque mi propio cuerpo me lo impide). Y bueno, acá tenemos un dicho que dice: "todo por servir se acaba, y acaba por no servir" ja,ja,ja,ja,  pues algo así me va sucediendo, pero cuando me subo a la bicicleta, después de algún tiempo digo: "ya no puedo", yo misma me insto a seguir adelante y me digo: "todo sea para que dilates en estar en silla de ruedas, pedalea un poco más, sigue adelante" y está por demás que acabo empapada de sudor ¡por todos lados! Extraño algunas cosas que ni yo misma sabía que tenía, por ejemplo: veo mis brazos fláccidos y gordos y mi hija la pequeña me dice: "anda, mamá, vamos, para que después puedas incluso hacer otras cosas, recuerdo cuando antes tenías tus brazos torneados y lindos" Me dio mucho gusto oírla, porque nunca pensé que así me mirara ella. Cuando mi esposo me decía algo así, pues pensaba yo que era porque me amaba, así que todas esas pequeñas cosas me han animado para seguir adelante. Nunca recobraré, ni lo intento, tener la juventud que ha pasado y que por cierto la viví a gusto en Cristo, pero si tener una ancianidad retrasada, ja,ja,ja,  como eso de andar en silla de ruedas. Conozco que el tiempo llegará en que ya no pueda caminar, y no será de mi "mente" que ya no quiera hacerlo, sino por el mismo tiempo sobre mi cuerpo provocará tal cosa, así que estoy por compartirles la tercera cosa que ya estoy haciendo y es ¡REGRESAR A MI PRIMER AMOR! y no me refiero a Cristo, ¡para nada! creo que mal que bien, o como decimos por acá: "al estirón y al empujón", he tratado de caminar con Él, sino que me refiero...¡ a la música! Estoy de nuevo regresando a clases de piano, ¡qué lindo! Cuando niña, iba a clases de piano ¡y me encantaba! y por causas que estarían super largas de contar, no pude seguir, sólo tomé el curso básico, pero ahora, estoy de nuevo con un maestro jovencito (es aproximadamente de la edad de mi hijo) que es taaan paciente; yo creo, que no tiene otros alumnos tan cerrados como yo, ji,ji, pero lo compensa mi gusto por la música, y ahí voy, "pian-pianito". Y además, estoy enseñando lo poquito que sé de guitarra en la iglesia. Quiero que cuando yo ya no esté, o cuando mis dolores se acrecenten y me impidan tocar, ellos puedan hacerlo. Me encanta tanto cantar himnos a Dios acompañados con música, así que yo enseño como digo: "guitarra de mariachi", ja,ja,ja,ja,ja,  o sea que no enseño por notas, sólo los acordes, lo mínimo y ya cuando veo que ya están listos en todo lo que yo les puedo enseñar, los dejo volar. He enseñado a muchos, y me da tanta tristeza ver que el mundo, la carne y satanás, les han ganado, ¡ay! ¡eso sí duele! ¡más que cualquier enfermedad! pero prosigo adelante, de todos ya habrá alguno que entregue su vida a Cristo por completo y yo haber hecho mi pequeña parte dentro del plan de Dios. De hecho, a uno que le enseñé y que fue el último antes de estos con los cuales estoy empezando de nuevo, fue mi propio hijo biológico y me da mucho gusto verle entregado al Señor y que la guitarra le sirve para cantar al Señor y guiar a otros en las alabanzas a Dios durante las reuniones, pero siento que pueden haber más, muchos más todavía mientras Dios me de vida.
Así que mis queridos lectores, proyectos tengo. Por un tiempo, mi vista se me nubló debido a los dolores y me pegué a Cristo tratando de que él me diera una nueva senda por la cual caminar y aquí estoy, de nuevo sintiéndome renovada en Él y presta para empezar a caminar la última etapa de mi vida. Otra cosa que estoy haciendo, es orando más y especialmente lo estoy haciendo por mis hermanos venezolanos. Tengo tantos buenos y excelentes amigos y hermanos ahí, que me duele mi corazón de pensar que puedan estar sufriendo o pasando hambres o algunas viscisitudes de estas que hay siempre cuando existen este tipo de situaciones. Dios bendiga a mi hermano Alí Reyes, a mi hermanito Orlando Inagas y demás hermanos que por el momento que escribo se me olvidan. El Señor está por llegar ¡MARANATA! Sigamos trabajando para Él y caminando en sus caminos. Mi amor y oración para ustedes y hasta el próximo post.  

lunes, 27 de enero de 2014

Los hijos

Gracias a mi amigo y hermano Alí, he recordado ¡que no había escrito nada en el mes de Enero!, ja,ja,ja,ja,  ¡que despistamiento! Bueno, comprendo esto; a veces ando tan ocupada, que un pensamiento saca a otro y así me la paso muchísimas veces corriendo. ¿Qué he hecho? ir colocando muchas tareas a otras personas para que lo hagan. Ya pasó el tiempo que  podía hacer muchas cosas é incluso realizarlas en el mismo momento dos o tres cosas y todas hacerlas bien, pero hay que saberse acomodar al paso del tiempo y al ritmo que el mismo cuerpo manda, que muchísimas veces está sometido a situaciones de enfermedad, las inclemencias del tiempo y cosas de imprevisto. Así que sin más preámbulos, ahí vooooy!!!!!!!
Este fin de semana acompañé a mi esposo a la ciudad de Orizaba  -por cuestiones de predicación de parte de él-  y pasamos la noche con mi hijo Alejandro que se esmeró en darnos todas las comodidades que hay a su alcance, esto me enterneció de parte de mi hijo, y aunque teníamos muchos lugares a donde ir y muchas casas de hermanos con un lugar dispuesto preparado para nosotros, todos ellos supieron comprender las razones que teníamos de quedarnos con nuestro muchacho.
Quiero aclarar que mi hijo está de misionero, teniendo como base la ciudad de Orizaba y de ahí él sube a la sierra. Así que fue un gusto compartir con él ese tiempo nocturno. Hacía mucho frío; pero hace ya muchos años, nosotros le regalamos un nórdico de pluma de ganso tamaño King Size, así que es una cobija super calientita y bien ligera y bueno, hemos pasado una noche sabatina tranquila y con excelente compañía.
Al regreso en el Puerto  -y que es esto lo que provoca el escrito-  fue asistir a la reunión de la noche en nuestra congregación el día domingo, y ahí encontrar a mi hija  -recién casada-  que en cuanto me vio en el portón de entrada que se encuentra delimitando entre la calle y el templo mismo, corrió a mi encuentro con los brazos abiertos diciendo: ¡mammmá!. Está por demás decir que las lágrimas acudieron a mis ojos. Por lo general, ha sido a mi esposo al que le tocaban estas expresiones de contento, puesto que los niños siempre estaban conmigo y el que salía a trabajar era él, así que los hijos cuando veían a su papi, se desbordaba su alegría al verlo. Pero ahora...¡me tocó a mí!. Sentí bien bonito ver correr a mi hija como cuando era una niña pero en esta ocasión, ¡yo era la causa de tal gozo! ¡Qué lindo se siente!. Y empecé a recordar lo que nos manda la Biblia a las más ancianas en la carta paulina de Tito: "...que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, ..." Y como decimos en México, estoy cosechando flores del jardín de mi hija. De hecho, hemos recogido este fin de semana, flores de los jardines de nuestros hijos más grandes. Claro que pienso, que para cosechar, primero hay que sembrar y me da gusto ver que hemos podido sembrar cosas lindas en ellos y cosas lindas hemos cosechado. Observé en las mamás de mis alumnos parvulitos, que hay cosas que pensamos que se han de dar así, ¡automáticamente! ¡y que nadie nos las enseñó y que por tanto, tampoco las tenemos que enseñar a nuestros niños! pero ahora sé que no es verdad, esto también se enseña... ¡A AMAR! ¡cosa increíble! Pensaba que esto era algo que se daba "per se" ¡PERO NO ES CIERTO! ¡ES ALGO QUE SE ENSEÑA! Miren los años que han tenido que pasar para descubrir el agua tibia, ja,ja,ja,ja, pero ¡gracias a Dios que me he dado cuenta, e incluso leído en la Biblia!, tantos años de leer lo mismo y no poder comprender. Y recuerdo y me regreso a mi infancia: era mi mamá ó mi prima o mi abuelita  -cuando estaba con nosotros-  que nos decían: "allá viene tu papá, salgan a recibirlo"  y recuerdo que nosotros corríamos a su encuentro en la calle y también con los brazos abiertos y gritando: ¡papá! e incluso hacíamos una "competencia" para ver quién llegaba primero a abrazarlo. No de en balde recuerdo esa sonrisa de mi papá cuando llegábamos con él y nos abrazábamos a sus piernas, para nosotros era mucho gozo, así que ahora comprendo el de mi papá. ¡Qué bueno que me tocó vivirlo! porque nunca me había tocado, siempre lo había mirado en mis hijos y yo recordaba cuando yo misma lo hacía, pero recibirlo yo...¡nunca!
Ahora que sé lo que se siente, procuraré con más razón enseñárselos a los niños a que lo hagan. Decirles a las mamás que se lo enseñen a sus niños, porque esas cosas se enseñan, no de manera abierta como las matemáticas ni como las cuentas de multiplicar, ¡para nada! ¡PERO SE DEBE DE ENSEÑAR!  El mundo necesita amar, APRENDER A AMAR, así que eso es una buena encomienda que tenemos los que somos ya "adultos". El joven también necesita aprender algunas cosas como el respeto, el compartir cosas, la puntualidad, ser honorables, honestos, etc, ¡y hay que enseñarlo también!. Nada de eso se da "per se". La naturaleza del primer Adán, nos hace hacer o sentir lo contrario, pero cuando tenemos la naturaleza y el cambio hecho por el postrer Adán  -nuestro Señor Jesucristo-  ¡todo es diferente!  Platicábamos el domingo a medio día con una pareja y les compartía mi experiencia de cuando yo NO tenía a Cristo en mi corazón, siempre pensaba lo aburrido que eran los cristianos por querer estar siempre metidos en el templo. Yo me decía: ¿qué gusto le encuentran a esto? Para mí era la peor forma de pasar un domingo y entre ellos  -los aburridos-  estaban incluídos mis papás, ja,ja,ja,ja,  aunque eso era algo que yo no comprendía, hasta que se venció mi orgullo, soberbia y el clásico: "yo lo sé todo"  y pude rendirme ante Cristo, mi Cristo, y poder decirle que entrara a mi corazón y me limpiara. ¡Qué maravillosa experiencia!  Pude entender la fascinación que había en mis padres de poder asistir a las reuniones, de orar, leer la Biblia; ya no se me hacían...¿cómo decir?...¿hipnotizados?...¿fanáticos? ¡Para nada!. Tenía en muy alta estima la inteligencia de mis padres y sabía que eso era algo incomprensible en ellos Y LO PUDE COMPRENDER YO.
Por eso, ya en mis casi 59 años y casi a punto de dar ¡el viejazo!, ja,ja,ja,ja,  no, para nada, llegar a la fase conocida como "ancianidad" y sin mis padres, he tomado la estafeta de continuar enseñando, pero ahora con pleno entendimiento porque lo he vivido. Agradezco a Dios por haberme permitido vivir esta experiencia, porque antes lo hacía sólo por fe y que me constaba que todo lo que decía la Biblia es cierto aunque no comprendía muchas cosas, así que ahora que lo he vivido, con más razón tengo ganas de enseñarlo. Si antes lo hacía, ahora debo de ponerle más ganas.  Habemos muchos como el apóstol Tomás que hasta no ver, no creer, y claro que este no era mi problema, pero ahora que lo he vivido, más se adentra en mí estas ganas de enseñarlo porque se necesita y ¡ay, de mí si no lo hago!. Ustedes se han de preguntar...¿y mi hija la pequeña?  ella, encamada por la gripa, pero va mejorando.
Mi cariño para todos ustedes y hasta el próximo post.