Hoy es 11 de Enero, y si mi papi viviera en esta tierra, ¡cumpliría 81 años!
A pesar de los años que han pasado, ya son 11 años en que él partió con el Señor a gozarse en la gloria con nuestro amado Salvador.
Todavía le recuerdo con mucho cariño y algunas veces al recordarle, se me salen algunas lágrimas a pesar de los años transcurridos. Extraño su presencia, sus consejos, sus chistes, sus oraciones y todos aquellas cosas que él hacía para hacer más agradable su tiempo que compartía con nosotros. Nos inventaba trabalenguas, adivinanzas,juegos, poemas,dramas, ¡admirable padre!
Todavía le recuerdo con mucho cariño y algunas veces al recordarle, se me salen algunas lágrimas a pesar de los años transcurridos. Extraño su presencia, sus consejos, sus chistes, sus oraciones y todos aquellas cosas que él hacía para hacer más agradable su tiempo que compartía con nosotros. Nos inventaba trabalenguas, adivinanzas,juegos, poemas,dramas, ¡admirable padre!
Recuerdo perfectamente que él fue uno de los instrumentos que Dios utilizó para traer mi vida a los pies del Salvador, porque el cambio que observé, no sólo en mi papá, sino también en mi mamá, hizo que yo anhelara ser igual que ellos...¡de Cristo!
Siempre admiré a mi papi, porque su estilo de disciplina y educación para con nosotros, era completamente diferente a la del estilo de educación que en esa época se utilizaba.
Sólo una vez me dió con el cinturón en el trasero.¡Lloré mucho!, pero él me consoló, tomándome en sus brazos y diciéndome lo que me amaba y que no volviera hacer esa misma cosa que desencadenó la disciplina punitiva. ¡Acertó!, ¡Nunca más lo hice!. Le amaba y quería agradarle. Él apoyaba, que si necesitábamos algún golpe para quitar ciertas costumbres adquiridas incorrectas, se nos debía dar con un cinturón ¡no con la mano! en el trasero.
Siempre admiré a mi papi, porque su estilo de disciplina y educación para con nosotros, era completamente diferente a la del estilo de educación que en esa época se utilizaba.
Sólo una vez me dió con el cinturón en el trasero.¡Lloré mucho!, pero él me consoló, tomándome en sus brazos y diciéndome lo que me amaba y que no volviera hacer esa misma cosa que desencadenó la disciplina punitiva. ¡Acertó!, ¡Nunca más lo hice!. Le amaba y quería agradarle. Él apoyaba, que si necesitábamos algún golpe para quitar ciertas costumbres adquiridas incorrectas, se nos debía dar con un cinturón ¡no con la mano! en el trasero.
Nunca supe dónde lo aprendió, porque él no era cristiano, nunca lo ví leer la Biblia, en casa había de todo tipo de lectura, excepto esa. Debido a los problemas habidos y ciertas circunstancias que él observó cuando joven en la iglesia tradicional, la abandonó al igual que mi mamá, por lo tanto, crecimos en "tierra de nadie", teológicamente hablando.
Siempre trataba de platicar con nosotros y lo hacía de tal manera, que nos hacía sentir compungidos por lo que habíamos hecho. ¡Admirable! ¡No era cristiano! ¡Wow!.
Siempre trataba de platicar con nosotros y lo hacía de tal manera, que nos hacía sentir compungidos por lo que habíamos hecho. ¡Admirable! ¡No era cristiano! ¡Wow!.
No bebía alcohol. No era como los hombres clásicos "estilo mexicano" que salían tanto en las películas de charros: borracho, mujeriego y parrandero. ¡Nada de eso fue él!.
Sin ser cristiano, lo parecía, porque llevaba una vida recta, honesta, sin vicios destructivos y de una sola línea.
Desde niño fue sobresaliente en su escuela por su coeficiente intelectual. Estaba en lo alto de la lista del IQ. Le decían los psicopedagogos, que un puntito más y hubiese sido un genio. Aún ya siendo de aproximadamente 60 años, cuando era calificado por psicólogos por causa de su trabajo, estos quedaban asombrados al observar su capacidad mental, y aunque sufrió embates de la vida, conservaba su inteligencia. Creo que de ahí nació mi admiración por todos aquellos varones y mujeres inteligentes y capaces, no importando su físico.
Recuerdo perfectamente la lucha que mi padre sostuvo para poder aceptar a Cristo. Él tenía que quitar el ídolo que le robaba su tiempo, aunque no nos lo quitaba a nosotros,porque lo compartía con la esposa e hijos. Pero él ponía en balance su pasión y el Señor, y no se atrevía a decidirse por Cristo.
¿Saben cuál era esa pasión, ese ídolo que le impedía seguir a Cristo? ¡EL FUTBOL! ó FOOTBALL, según lo quieran escribir, no hay problema.
Pero habiendo participado en este deporte desde que era un niño, era una pasión completamente desarrollada y arraigada.
Había sido campeón goleador de la cuarta liga en el Puerto de Veracruz, Mex. Lucía con orgullo el número 10 en su camiseta. Casi todos sus hermanos participaban en el equipo, así que era casi "El equipo de los Fernández", ja,ja,ja,ja.
Y él sabía, que si aceptaba a Cristo, tenía que dedicarle el domingo, ¡y todos los juegos de futbol eran en domingo!, esta era la gran traba para él.
Pero no hay Dios tan poderoso como nuestro Señor, que todo lo puede y el Espíritu Santo ablandó su corazón y rompió el gran y enorme ídolo en su vida. Así que cuando él rindió su vida a Cristo, su vida tal cual había sido cuando inconverso, se convirtió en un siempre: Sí-SÍ ó NO-NO.
Le molestaba profundamente la indecisión de los hermanos y por vivir una vida. Como él decía: "con un pie aquí y otro allá". Para él era: "eres de Cristo, ó no lo eres."
Se volcó completamente al Señor. Y ya siendo cristiano, aunque le fascinaba el fut, siempre decía: "el domingo es para el Señor, no para jugar futbol o hacer otra cosa". Y no sólo lo decía, sino que lo cumplía en su propia vida. Y así crecí desde mis 11 años, sabiendo que el domingo, nuestro día de descanso, era para darlo por completo a Cristo.
Recuerdo perfectamente la lucha que mi padre sostuvo para poder aceptar a Cristo. Él tenía que quitar el ídolo que le robaba su tiempo, aunque no nos lo quitaba a nosotros,porque lo compartía con la esposa e hijos. Pero él ponía en balance su pasión y el Señor, y no se atrevía a decidirse por Cristo.
¿Saben cuál era esa pasión, ese ídolo que le impedía seguir a Cristo? ¡EL FUTBOL! ó FOOTBALL, según lo quieran escribir, no hay problema.
Pero habiendo participado en este deporte desde que era un niño, era una pasión completamente desarrollada y arraigada.
Había sido campeón goleador de la cuarta liga en el Puerto de Veracruz, Mex. Lucía con orgullo el número 10 en su camiseta. Casi todos sus hermanos participaban en el equipo, así que era casi "El equipo de los Fernández", ja,ja,ja,ja.
Y él sabía, que si aceptaba a Cristo, tenía que dedicarle el domingo, ¡y todos los juegos de futbol eran en domingo!, esta era la gran traba para él.
Pero no hay Dios tan poderoso como nuestro Señor, que todo lo puede y el Espíritu Santo ablandó su corazón y rompió el gran y enorme ídolo en su vida. Así que cuando él rindió su vida a Cristo, su vida tal cual había sido cuando inconverso, se convirtió en un siempre: Sí-SÍ ó NO-NO.
Le molestaba profundamente la indecisión de los hermanos y por vivir una vida. Como él decía: "con un pie aquí y otro allá". Para él era: "eres de Cristo, ó no lo eres."
Se volcó completamente al Señor. Y ya siendo cristiano, aunque le fascinaba el fut, siempre decía: "el domingo es para el Señor, no para jugar futbol o hacer otra cosa". Y no sólo lo decía, sino que lo cumplía en su propia vida. Y así crecí desde mis 11 años, sabiendo que el domingo, nuestro día de descanso, era para darlo por completo a Cristo.
Qué tristeza que todas estas cosas se han perdido. Han ingresado a las filas de Cristo, muchos soldados de chocolate, como lo decía el hermano Jorge Werver de Operación Movilización, y han hecho que ese poco levadura, leude toda la masa.
Ya el día de reposo que tenemos ahora como occidentales, lo dediquemos a irnos a diversiones,al cine ó teatro, en cuanto ponemos un pie fuera del local de nuestra congregación. ¿La razón?, nos decimos para nuestro propio interior: ¿acaso no tengo derecho de descansar y tener un relax en este día, ya que trabajo toda la semana?. Yo pregunto: ¿no te relaja Cristo?. ¿Así se relajaba el Señor?. ¿Él aprobaría mi actitud realizada? ¿Qué cuentas le voy a entregar de la mayordomía que me ha dado acerca de mi tiempo y las cosas que hago en él?
Ya el día de reposo que tenemos ahora como occidentales, lo dediquemos a irnos a diversiones,al cine ó teatro, en cuanto ponemos un pie fuera del local de nuestra congregación. ¿La razón?, nos decimos para nuestro propio interior: ¿acaso no tengo derecho de descansar y tener un relax en este día, ya que trabajo toda la semana?. Yo pregunto: ¿no te relaja Cristo?. ¿Así se relajaba el Señor?. ¿Él aprobaría mi actitud realizada? ¿Qué cuentas le voy a entregar de la mayordomía que me ha dado acerca de mi tiempo y las cosas que hago en él?
Quizá algunos se molesten conmigo,y piensen que soy fanática, pero estoy viviendo probablemente los últimos días de mi año que Dios me concedió. No lo sé, ni tampoco quiero que sientas lástima por mí, porque no es así, ni lo deseo. Pero Dios me ha encomendado a la lectura, la exhortación y la enseñanza (1° Timoteo 4:13) y si no lo cumplo, ¡ay, de mí! ¿qué cuentas entregaré?
Es más, cuando mi papi llegó al final de su vida sin Cristo, su pasión por el deporte, la convirtió en pasión por ganar a otros para Cristo. Yo me avergüenzo ante su testimonio, pero no por él, sino por mí. Tengo que seguir su ejemplo, tener ese mismo celo que él tenía. Dejar que sea el Señor el que mueva mi vida a sentir compasión por las almas perdidas. Pero nunca lo voy a lograr si mi mirada se encuentra en tener posesiones, ropa, viajes, estudios ó alcanzar conocimientos del mundo.
No quiero que se malinterprete mi actitud, ni mis palabras. Es sano practicar deportes, realizar ejercicios, es bueno tener distracciones y más cuando se hacen en familia si ya tenemos hijos y estamos casados. Es lindo tener una casa hermosa y disfrutar una buena cocina, si es que hay las posibilidades para ello. También es bueno tener conocimientos y obtener un título,¡yo he disfrutado de todo esto!, PERO, ¡ay, esos peros!...¿Qué tanto, en porcentaje hablando, le doy a mi Señor? ¿dónde está mi celo por mi Redentor que no le importó tomar semejanza de hombre, sólo por venir a salvarme de mi irremediable destino dado al pecado que en mí estaba?
¡Ay, Señor! ejemplo me has dejado en mi propio padre.
Es más, cuando mi papi llegó al final de su vida sin Cristo, su pasión por el deporte, la convirtió en pasión por ganar a otros para Cristo. Yo me avergüenzo ante su testimonio, pero no por él, sino por mí. Tengo que seguir su ejemplo, tener ese mismo celo que él tenía. Dejar que sea el Señor el que mueva mi vida a sentir compasión por las almas perdidas. Pero nunca lo voy a lograr si mi mirada se encuentra en tener posesiones, ropa, viajes, estudios ó alcanzar conocimientos del mundo.
No quiero que se malinterprete mi actitud, ni mis palabras. Es sano practicar deportes, realizar ejercicios, es bueno tener distracciones y más cuando se hacen en familia si ya tenemos hijos y estamos casados. Es lindo tener una casa hermosa y disfrutar una buena cocina, si es que hay las posibilidades para ello. También es bueno tener conocimientos y obtener un título,¡yo he disfrutado de todo esto!, PERO, ¡ay, esos peros!...¿Qué tanto, en porcentaje hablando, le doy a mi Señor? ¿dónde está mi celo por mi Redentor que no le importó tomar semejanza de hombre, sólo por venir a salvarme de mi irremediable destino dado al pecado que en mí estaba?
¡Ay, Señor! ejemplo me has dejado en mi propio padre.
Recuerdo cuando él empezó a sentirse cansado (después supimos que tenía ya colapsado un pulmón), al salir como siempre lo acostumbraba, todas las tardes a visitar con dos hermanos (unos de los muchos a los que les hizo partícipes de la obra) a los cuales trataba de enseñar para que continuaran cuando él ya no estuviera. Ya progresaba su enfermedad que daría fin a su vida terrenal.
Recuerdo que después de diferentes estudios, y habiendo salidos todos negativos, los médicos se encontraban perplejos por desconocer qué exactamente era lo que le estaba consumiendo.
Habiendo sido él un hombre siempre deportista, no habiendo sido fumador ni dado al vino, no teniendo problemas de hipertensión, ni diabético, ni asmático, ni cosas semejantes, todo mundo pensaba: ¿de qué irá a morir Luis?. Pero Dios, ya lo tenía previsto, todo lo sabe mi Señor. Tal cual lo dice en el salmo 139: 16: "...y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.".
Uno de nuestros maestros en la maestría, un eminente Patólogo, fue quien encontró la causa: "Mesotelioma pulmonar". Tenía probabilidad de vida máxima, sólo 5 años. Podía morir en el siguiente minuto o llegar hasta los 5 años. Estaba deshauciado. No había remedio.
Recuerdo que me llamó y me dijo: "dime la verdad hija, cualquiera que esta sea". Yo le dije: "papi, Dios le está concediendo una oportunidad muy grande en su precioso amor hacia ud., porque le está diciendo al igual que al rey Ezequías: "ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás". Y él me contestó: "gracias hija". Y recuerdo que efectivamente, mientras hubo fuerzas y voz en él, puso en orden las cosas de la iglesia.
Recuerdo que después de diferentes estudios, y habiendo salidos todos negativos, los médicos se encontraban perplejos por desconocer qué exactamente era lo que le estaba consumiendo.
Habiendo sido él un hombre siempre deportista, no habiendo sido fumador ni dado al vino, no teniendo problemas de hipertensión, ni diabético, ni asmático, ni cosas semejantes, todo mundo pensaba: ¿de qué irá a morir Luis?. Pero Dios, ya lo tenía previsto, todo lo sabe mi Señor. Tal cual lo dice en el salmo 139: 16: "...y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.".
Uno de nuestros maestros en la maestría, un eminente Patólogo, fue quien encontró la causa: "Mesotelioma pulmonar". Tenía probabilidad de vida máxima, sólo 5 años. Podía morir en el siguiente minuto o llegar hasta los 5 años. Estaba deshauciado. No había remedio.
Recuerdo que me llamó y me dijo: "dime la verdad hija, cualquiera que esta sea". Yo le dije: "papi, Dios le está concediendo una oportunidad muy grande en su precioso amor hacia ud., porque le está diciendo al igual que al rey Ezequías: "ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás". Y él me contestó: "gracias hija". Y recuerdo que efectivamente, mientras hubo fuerzas y voz en él, puso en orden las cosas de la iglesia.
Quiero comentarles, que Dios le utilizó para levantar la congregación en donde ahora asistimos. Recuerdo que le ayudaba con lo poco que sabía, ¡tocar mi guitarra! y después, conforme se fue expandiendo la obra, él continuaba predicando y dejó en mí, el encargarme de los niños. Por algo Dios fue a lo primero a que me llamó a servirle años atrás, ¡maravilloso Dios que todo lo sabe. (Pueden leer mi post anterior a éste si desean saber más de lo que hablo).
Conforme venían los adultos, también los niños crecían en número, ¡los adultos los traían con ellos!; teniendo después que utilizar más maestras para poder suplir la necesidad de diferentes clases.
Fue para mí, un gran privilegio trabajar con mi padre levantando esa iglesia local.
Conforme venían los adultos, también los niños crecían en número, ¡los adultos los traían con ellos!; teniendo después que utilizar más maestras para poder suplir la necesidad de diferentes clases.
Fue para mí, un gran privilegio trabajar con mi padre levantando esa iglesia local.
También salía con él en las visitas a los enfermos, inconversos, etc, llevando el abuelo a Alex -mi hijo mayor- con nosotros por ser pequeño. Así que cuando llegó el momento de partir, él, como Anciano(Pastor) de la iglesia en donde nos congregábamos, arregló todo lo que faltaba por hacer. Le encomendó a mi esposo, la iglesia local en la que estábamos, porque esa era su preocupación, que la iglesia siguiera caminando en el Señor. ¡Tanta era su devoción y preocupación!.
Murió como él lo deseaba: En cama, entre oraciones y cantando la familia su himno preferido:
"Si me preguntan de quién seré
Y a quién he de seguir;
Por Cristo siempre declararé,
servirle es vivir"
Recuerdo que estábamos cantando la tercera estrofa que dice:
"Al buen Jesús le aclamo hoy,
mi Dios y mi Señor...".
Pero hasta ahí él nos escuchó, -murió en plenitud de todas sus facultades- porque exhaló su último suspiro y el resto, lo fue a cantar con nuestro amado Dios y Salvador.
Ejemplo tengo, no podré decir delante de mi Padre Celestial: ¡yo no sabía!, ¡ay!
"Si me preguntan de quién seré
Y a quién he de seguir;
Por Cristo siempre declararé,
servirle es vivir"
Recuerdo que estábamos cantando la tercera estrofa que dice:
"Al buen Jesús le aclamo hoy,
mi Dios y mi Señor...".
Pero hasta ahí él nos escuchó, -murió en plenitud de todas sus facultades- porque exhaló su último suspiro y el resto, lo fue a cantar con nuestro amado Dios y Salvador.
Ejemplo tengo, no podré decir delante de mi Padre Celestial: ¡yo no sabía!, ¡ay!
¡Ay, amado Señor!, que verdaderamente seamos dignos seguidores tuyos. Que todavía nos asombremos ante tu majestuosidad. Que cuando tomemos la Cena que tú instituíste, nuestro corazón rebose de gratitud y adoración ante ti. Que vayamos cargados para darte, no de egoísmo para recibir como si la iglesia fuese un Club Social en donde vamos para que nos den o nos entretengan, sino que seamos SIERVOS, dispuestos a dar. Que anhele reunirme con mis hermanos y no siga el ejemplo de aquellos mencionados en Hebreo 10:25. Pero sobre todo, que arda en mí ese anhelo por alcanzar a los que no te conocen.
Que cada día viva en una casa de cristal, en donde todos puedan ver mi vida y mis acciones. Que recuerde que ya no tengo derechos. Un siervo no los tiene. Y pertenecerte, es lo mejor que me pudo haber pasado. Dejé de servir al amo malo y ahora tú eres mi Señor. ¡Que sea cierto siempre en mi vida!. Que no sólo mi boca diga: "Te amo", sino que también mis hechos lo corroboren ante todos. Que mi vida sea una evidencia tuya en mí.
Que cada día viva en una casa de cristal, en donde todos puedan ver mi vida y mis acciones. Que recuerde que ya no tengo derechos. Un siervo no los tiene. Y pertenecerte, es lo mejor que me pudo haber pasado. Dejé de servir al amo malo y ahora tú eres mi Señor. ¡Que sea cierto siempre en mi vida!. Que no sólo mi boca diga: "Te amo", sino que también mis hechos lo corroboren ante todos. Que mi vida sea una evidencia tuya en mí.
Hace falta de esta clase de discípulos. ¿Lo soy? ¿lo eres?
El Señor te continúe bendiciendo todos los día de tu vida, este es mi deseo.
El Señor te continúe bendiciendo todos los día de tu vida, este es mi deseo.
Nota: La primera foto, es de mi papi predicando a sólo cuatro meses antes de partir a la presencia del Señor y la última foto, le regala su trofeo a su nieto Alex (mi hijo). La niña pequeña es mi hija Ana Isabel, autora del blog: "Inspiración Silenciosa".




