miércoles, 19 de septiembre de 2007

Dos cosas difíciles de superar


Hay dos cosas en la vida, muy difíciles de superar:
1.- Perdonar
2.- Pedir perdón
Ambas cosas son muy difíciles de realizar, pero no imposibles.
Para perdonar, entra en juego todo lo que somos, porque de alguna manera, lo que yo soy se rebela y lo que creo me merezco, no me deja realizar lo que es correcto y que nuestro Señor y Salvador me puso por ejemplo.
Él, aún sin merecer nada de lo que le estaba aconteciendo en la cruz, nos dio el ejemplo más grande de perdón.
Y es que para poder perdonar, hay que saber amar.
Así que no hay vuelta de hoja, si no perdono, es porque no amo.
Y la segunda cosa: Pedir perdón.
En apariencia tan sencillo, -y voy a escribir algo que es muy cierto-, y es que no lo sabemos hacer.
¿Porqué digo ésto?, porque cuando nos acercamos ante la persona que debemos pedirle su perdón, hacemos varias cosas:
a.- junto con el perdón, decimos muchas cosas que están excusando la acción que hicimos.
b.- sólo lo hacemos de "dientes para afuera", no es algo que nos sale en realidad del corazón.
Y regresamos al mismo punto: nuestro corazón :
No tiene dolor ante la infracción cometida. Es por eso que hay tantos cristianos que pecan y no hay dolor en ellos por el pecado cometido. Como que en realidad no lo vemos como una infracción ante Dios, porque ponemos una y mil excusas, sabiendo que Él todo lo sabe y nada le es oculto.
La mayoría de nosotros tomamos el camino lateral. Te estarás preguntando ¿cuál es?, pues el más sencillo: dejar que el tiempo transcurra cual río bajo el puente, pero estamos olvidando un momento inolvidable que viviremos todos los hijos de Dios: El Tribunal de Cristo.
Ahí no habrá ninguna excusa, conoceremos tal cual fuimos conocidos. No podremos alegar: "es que no me lo dijo con amor", ó "es que no me dijo las palabras correctas" o tantas excusas que tenemos aquí en la tierra, para acusar a los hermanos y evadir nuestra responsabilidad.
La Biblia es clara, precisa y concisa. Nada para perderse.
No importa el sexo que yo tenga, ni la edad. Si soy hijo de Dios, mi Señor me manda en Efesios 5:21: "someteos unos a otros en el temor de Dios". Yo no debo ver si el hermano lo merece o no. Si se lleva conmigo o no. Si es de mis "17 íntimos" (como yo digo) o sólo intercambio palabras de saludo al finalizar la reunión o cuando lo veo en alguna otra parte. Este versículo me está dando una orden: "que mi vida debe ser de tal manera, que mi hermano deba crecer con ella, que deba sentir más hambre y sed de Dios".
No tengo excusas. Dios no me va a preguntar quizá otra cosa, sino sólo va a someter todo lo que hice al fuego de su justicia y amor y ahí es donde nos vamos a sorprender muchísimo , porque cosas que hice, para todos muy bien, pero para Dios, Él, que todo lo sabe, Él se dió cuenta, que sólo lo hice para ganar más adeptos, o para que se satisfaciera mi deseo de sentirme aceptada, o considerada muy espiritual.
Todo está ante Dios. ¿Cómo estoy viviendo mi vida cristiana?

6 comentarios:

Brisa nocturna dijo...

Isa, muy bueno,tienes mucha razon.Creo que son areas que a la mayoria de nosotros no nos gusta tocar,pero que es algo que enfrentamos en la vida diaria.Es facil escudarse tras razones o ideas.Creo que el perdonar sinceramente es una consecuencia de una comprension clara de que hemos sido perdonados por Dios,como perdonados,debemos perdonar.El pedir perdon es un reto para el caracter de cualquiera,a nadie le gusta bajar la cabeza,pero nuevamente una vision amplia de la gracia recibida al ser perdonados cuando pedimos perdon a Dios,nos debe motivar,como no pedir perdon y su vez perdonar a nuestros hermanos o incluso (esta es la parte amarga) aquellos que nos dañan y que no son cristianos?.

Una abrazote jarocha!

Isa dijo...

Gracias mi amiga Brisa, tú siempre tan asertiva. Gracias por continuar visitándome.
Bendiciones.

Keila dijo...

Siempre he opinado lo mismo. Nuestro orgullo no nos permite pedir perdón. Recuerdo mucho a Luis Beristáin, el esposo de Chela, ¿los conoces? Una vez predicó sobre 1 Juan 1:9 y nos explicó lo que significa: confesar es reconocer que hiciste mal sin pretextos ni excusas. ¡Pero qué difícil es!
Un abrazo

Isa dijo...

Gracias mi apreciable amiga, tus comentarios siempre son invaluables para mi, y si conozco a Luis y a Chela.
Cariños para ti amiguita.

Boris González dijo...

El perdón no significa olvido, significa que ya no me duele recordarlo. Es lo que le pasa a mi país, que aún recuerda con dolor a su muertos y con odio a los que los mataron, en la dictadura militar más enblemática del continente. Su lema es: Ni perdón ni olvido. Que cristo nos ayude a perdonar y tener un corazón de siervo ¿no lo crees?

Isa dijo...

Qué gusto saber de ti hermano, ya nos preguntábamos cuando íbamos a tu blog y veíamos que no habías escrito nada, si acaso no estuvieras enfermo, pero gracias por tu visita y todo lo que dices es muy cierto.
Bendiciones para ti.